Señor y Señora, Espíritus de la naturaleza, Elementos que me rodean, Bendecidme cuando yo me mueva através del mundo hoy. Qué pueda traer alegría y tranquilidad a cada vida que toque. Qué puedan mis acciones traer solo armonía al mundo. Qué pueda calmar el dolor y curar la ira, Qué cree alegría y equilibrio cuando ande mi camino. Apoyadme y guiadme, espíritus de la Naturaleza, En este día y todos los días por delante de mi. Esto os pido, como mudo y mendigo.
lunes, 28 de diciembre de 2015
lunes, 9 de noviembre de 2015
EXPRESO Y HADAS...
Hoy miro las cosas desde otra perspectiva, como un viajero más tengo la virtud o el defecto, según se mire, de caer constantemente de bruces contra mis recuerdos, es lo que tiene, todo va conmigo, y contigo va todo.
Transcurrían los años 80 oscuros y empañados de duelo. Los atentados terroristas asolaban diariamente los noticieros.
Noche gélida en la típica ciudad del Ebro. Examinaba tranquilo la estructura de la locomotora 333-065 bogies, zapatas de freno, areneros, etc..
Me encuentro cerca de personas que no tienen nada en común con nosotros excepto una parte del trayecto.
Crees intuir algo... pero no sospechas nada, y las pruebas de continuidad del tren, van tomando posición, una tras, otra.
Vía libre, silbido del factor de circulación, orden de marche el tren.
Freno de estacionamiento fuera, primeros puntos de tracción, los caballos de potencia rugen remolcado la composición del tren.
Mientras los viajeros se sienten lanzados como una flecha a través del paisaje nocturno, le es grato imaginar que vuelan hacia la felicidad.
Lo cierto es que no creo en señales, ni del más allá ni de otras dimensiones, o digamos que no estoy dotado de esa aguda sensibilidad que permitía percibirlas
Pasaron sobre dos horas del trayecto y con la velocidad de itinerario establecida, octavo punto de tracción, vibrando los turbos, volar con el material remolcado.
A la altura de la señal avanzada de la estación de Caminreal, y tras salir de una suave y prolongada curva, se hallaban un montón de traviesas, amontonadas en plena vía para impactar y descarrilar el expreso, sabotaje en plena vía.
Pero quien me situó unos minutos antes del impacto frente al montón de traviesas que me desencadenará la siguiente reacción.
Actuar con el freno dinámico y a su vez el de emergencia, aminorar la velocidad del tren, hasta que todo se precipito como una baraja de cartas.
Un inmenso abrazo mí Hada; gracias una vez más..
Lo hiciste posible, intuir que algo nefasto me esperaba a la salida de la curva y me hiciste reaccionar antes de tiempo del impacto.
No lograron el fatídico objetivo esa vez no lograron causar duelo..
Una vez detenidos en plena vía y con la ayuda de nuestras lámparas, y la cooperación inestimable de mi ayudante de maquinista, interventor en ruta y personal del coche restaurante, desencajamos con nuestras propias manos y realizando un esfuerzo sobre humano desencajar las traviesas encajadas entre los bogies y la suspensión primaria de la parte delantera de la locomotora.
Solo sufrimos daños en el captador de señales del sistema ASFA. situado debajo de la locomotora y algunos tubos de los areneros desviados de su posición original.
Por supuesto del incomodo frenazo, la intriga y el desvelo de los sueños de los viajeros.
Fue notificado el acto criminal de sabotaje a través de nuestro teléfono de emergencia al Puesto de Mando y a las FCSE
Reinicie la marcha sin más hasta el amanecer llegada del final del trayecto.
Quedaré soló en en un bosque de luces. De pronto veré alzarse los muros al canto de los gallos, podré pronunciar mi propio nombre .
Las puertas del convoy se abrirán, mi espacio será el mismo que el de las aves inmortales que entran y salen de mí, y los hermanos desconocíais que ya pueden reemplazarme...
Transcurrían los años 80 oscuros y empañados de duelo. Los atentados terroristas asolaban diariamente los noticieros.
Noche gélida en la típica ciudad del Ebro. Examinaba tranquilo la estructura de la locomotora 333-065 bogies, zapatas de freno, areneros, etc..
Me encuentro cerca de personas que no tienen nada en común con nosotros excepto una parte del trayecto.
Crees intuir algo... pero no sospechas nada, y las pruebas de continuidad del tren, van tomando posición, una tras, otra.
Vía libre, silbido del factor de circulación, orden de marche el tren.
Freno de estacionamiento fuera, primeros puntos de tracción, los caballos de potencia rugen remolcado la composición del tren.
Mientras los viajeros se sienten lanzados como una flecha a través del paisaje nocturno, le es grato imaginar que vuelan hacia la felicidad.
Lo cierto es que no creo en señales, ni del más allá ni de otras dimensiones, o digamos que no estoy dotado de esa aguda sensibilidad que permitía percibirlas
Pasaron sobre dos horas del trayecto y con la velocidad de itinerario establecida, octavo punto de tracción, vibrando los turbos, volar con el material remolcado.
A la altura de la señal avanzada de la estación de Caminreal, y tras salir de una suave y prolongada curva, se hallaban un montón de traviesas, amontonadas en plena vía para impactar y descarrilar el expreso, sabotaje en plena vía.
Pero quien me situó unos minutos antes del impacto frente al montón de traviesas que me desencadenará la siguiente reacción.
Un inmenso abrazo mí Hada; gracias una vez más..
Lo hiciste posible, intuir que algo nefasto me esperaba a la salida de la curva y me hiciste reaccionar antes de tiempo del impacto.
No lograron el fatídico objetivo esa vez no lograron causar duelo..
Una vez detenidos en plena vía y con la ayuda de nuestras lámparas, y la cooperación inestimable de mi ayudante de maquinista, interventor en ruta y personal del coche restaurante, desencajamos con nuestras propias manos y realizando un esfuerzo sobre humano desencajar las traviesas encajadas entre los bogies y la suspensión primaria de la parte delantera de la locomotora.
Solo sufrimos daños en el captador de señales del sistema ASFA. situado debajo de la locomotora y algunos tubos de los areneros desviados de su posición original.
Por supuesto del incomodo frenazo, la intriga y el desvelo de los sueños de los viajeros.
Fue notificado el acto criminal de sabotaje a través de nuestro teléfono de emergencia al Puesto de Mando y a las FCSE
Reinicie la marcha sin más hasta el amanecer llegada del final del trayecto.
Quedaré soló en en un bosque de luces. De pronto veré alzarse los muros al canto de los gallos, podré pronunciar mi propio nombre .
Las puertas del convoy se abrirán, mi espacio será el mismo que el de las aves inmortales que entran y salen de mí, y los hermanos desconocíais que ya pueden reemplazarme...
viernes, 10 de julio de 2015
LA CLAVE....
El don de buena gentes...
Las instituciones de un pueblo debe de respetarlas el político como inviolables; de lo contrario, debe renunciar de ser político y convertirse en reformador, si es que para ello tiene capacidad.
El hecho de que a pesar de su fuerza, este no fue capaz de alcanzar el anhelado propósito de salvar su honor, se explica por los errores de método en su acción, y también por la falta de claridad en los fines que perseguía. El grado de corrupción, que por ahora se siente habilitada para “actuar” en política, evidencia cuan rara vez se sabe responder en los tiempos actuales a una prueba tal de decoro personal. De todos modos han perdido ya el derecho de requerir y menos aún el de exigir la confianza de sus conciudadanos
Por funestas que pudieran ser las consecuencias de una ley sancionada por el Parlamento, nadie lleva la responsabilidad, ni a nadie es posible exigirle cuentas. ¿O es que puede llamarse asumir responsabilidades al hecho de que después de un fiasco sin precedentes, dimita el gobierno culpable o cambie la coalición existente o, por último, se disuelva el Parlamento? ¿Puede acaso hacerse responsable a una vacilante mayoría? ¿No es cierto que la idea de responsabilidad presupone la idea de la personalidad?.
¿O es que la misión del gobernante – en lugar de radicar en la concepción de ideas constructivas y planes – consiste más bien en la habilidad con que éste se empeñe en hacer comprensible a un hato de borregos lo genial de sus proyectos, para después tener que mendigar de ellos una bondadosa aprobación?
¿O es que, inversamente, todo traficante deberá sentirse predestinado a “especular” en política, puesto que la suprema responsabilidad jamás pesará sobre él, sino sobre un anónimo e inaprensible conglomerado de gentes?
Y, si realmente se quiere avanzar, hay que ser prácticos. Dejar los
discursos demagógicos para los mítines con los correligionarios. No
abusar de los latiguillos bien sonantes, sin contenido concreto, de las
generalidades, del buenismo, de decir que todo saldrá bien
porque el pueblo es muy sabio y decidirá siempre lo que es mejor.
Gravísimo error, decidirá siempre –salvo muy honrosas excepciones– lo
que crea que le conviene más. Hay que apoyarse en el EGOÍSMO de cada
cual. Esto no lo pueden decir los políticos pero es la mejor manera de
asegurarse un buen resultado. Construir (léase legislar) apoyándose en
la buena voluntad de la gente es edificar sobre arenas movedizas. Sólo
se construye sobre algo sólido como una roca cuando se hace teniendo muy
presente qué es lo que quiere conseguir el “sano” egoísmo de los
ciudadanos.
viernes, 15 de mayo de 2015
" EXPRESO 950 "
Mi querido
amigo: bienvenido al Expreso 950. Lo estoy esperando ansiosamente. Duerma bien,
esta noche. Mañana a las 11h llegará a su destino; ya tiene un
lugar reservado. En el departamento de coche cama lo estará esperando. Espero que su viaje transcurra sin
tropiezos, y que disfrute de su estancia en el tren.
La noche era fría, típica de las nobles tierras Aragonesas. Mi nuevo ayudante no parecía sufrir los rigores del gélido clima era foráneo del lugar también portaba en su bolsa un delicioso licor regional hecho de ciruelas..
Pero yo no tomé nada, aunque era agradable saber que había una provisión de licor.
La locomotora 334-043 estaba en disposición, subí los puntos de la calefacción en cabina, mientras esperábamos en vía desviada la llegada del 950 procedente de Irún.
La lámpara de la 252-035 relejaba sobre la vía principal en breve aparecía sigilosamente la locomotora con la composición, para los viajeros terminaba la sutil tracción Eeléctrica, para pasar a la vibrante y sonora tracción Diesel.
La lámpara de la 252-035 relejaba sobre la vía principal en breve aparecía sigilosamente la locomotora con la composición, para los viajeros terminaba la sutil tracción Eeléctrica, para pasar a la vibrante y sonora tracción Diesel.
Acoplada la locomotora y las respectivas pruebas de continuidad, frenado, señalización, dí por dispuesto el tren. La multitud alrededor de las puertas de los vagones que ya había crecido a un número considerable, casi todos hacían el signo de la cruz y dirigieron dos dedos hacia mí. Con alguna dificultad conseguí que mi ayudante me dijera qué significaba todo aquello; al principio no quería responderme pero me explicó que era el encanto o hechizo contra el mal de ojo.
Debo admitir que no me causaron ninguna alegría, pero todo los pasajeros parecían tan bondadosos, tan compasivos y tan simpáticos que no pude evitar sentirme emocionado.
Señal de salida abierta, vía libre, lampara del factor de circulación en verde, atronador rugido de caballos de potencia, y un prolongado pitido iniciando la orden de marche el tren.
Pronto perdí de vista la estación y de la memoria los fantasmales temores en la belleza de la escena que atravesamos. El trayecto era áspero, por vía única en sistema de bloqueo telefónico, pero parecía que volábamos con prisa excitante.
Al cabo de un rato del recorrido, encuentro la señal avanzada en anuncio de precaución, y la señal de entrada de la estación en anuncio de parada, nos desviaban y detenían en una estación no prevista en el itinerario.
La circunstancia era, el cruce de un mercante que circulaba con retraso en su itinerario, apartados en una estación de puerto de montaña, solitaria, sólo habitada por el factor de circulación.
Una vez estacionados, encendí la luz de cabina y miré mi reloj; faltaban pocos minutos para la medianoche. Esto me dio una especie de sobresalto, pues supongo que la superstición general acerca de la medianoche había aumentado debido a mis anteriores experiencias. Me quedé aguardando el cruce con una enfermiza sensación de ansiedad.
Entonces un perro comenzó a aullar en alguna casa campesina más adelante de la estación. Dejó escapar un largo, lúgubre aullido, como si tuviese miedo. Su llamado fue recogido por otro perro y por otro y otro, hasta que, nacido como el viento que ahora pasaba suavemente a través del desfiladero, comenzó un aterrador concierto de aullidos que parecían llegar de todos los puntos del campo, desde tan lejos como la imaginación alcanzase a captar a través de las tinieblas de la noche.
En la lejana distancia, desde las montañas que estaban a cada lado de nosotros, llegó un aullido mucho más fuerte y agudo, el aullido de los lobos, que comenzaron a aullar como si la luz de la locomotora y del tren produjera un efecto peculiar en ellos.
A pesar de encontrarnos protegidos, podíamos escuchar que el viento se levantaba, pues gemía y silbaba a través de las ventanillas, y las ramas de los árboles chocaban entre si. Hacia cada vez más frío y una fina nieve comenzo a caer, de tal manera que al momento alrededor de nosotros todo estaba cubierto por un manto blanco. El aguzado viento todavía llevaba los aullidos de los perros, aunque éstos fueran decreciendo, en cambio se acercaba más el aullido de los lobos.
Repentinamente, lejos, divisé el débil resplandor del mercante, el factor lo vio al mismo tiempo, se apresuro en abrir la señal de entrada para no demorar el cruce del mercante que despareció nuevamente en la oscuridad, echando una humareda por encima de aquel mundo puro, y además bello. Oír el sonido antes de que el suelo se moviera: el chirrido del metal que se abre.
Sin embargo mi ayudante no parecía tener ningún temor, continuamente volvía la cabeza hacia la izquierda y hacia la derecha, y sin mediar palabra entre ambos reanudamos nuestro viaje.
Puede usted ir a donde quiera, excepto donde las puertas están cerradas con llave, donde por supuesto usted no querrá ir. Hay razón para que todas las cosas sean como son, y si usted viera con mis ojos y supiera con mi conocimiento, posiblemente entendería mejor.
Necesitará, después de su viaje, refrescarse un poco, y arreglar sus cosas, hasta la vista amigo Espero verlo a usted con frecuencia...
" Las orejas apelmazadas, la negra frente apuntando a las estrellas,como los lobos son y no son todo arte."
" Hocico tembloroso, un hábito difícil de romper como no hay. También tú puedes ser un lobo; Pero, si alguna vez deseas convertirte en uno, cuidado con la auténtica carne."
" Te derribará, y romperá tus trágicos colores como un fantasma rompe el mármol; tus heridas cicatrizarán tan deprisa que el agua tendrá celos."
Puede usted ir a donde quiera, excepto donde las puertas están cerradas con llave, donde por supuesto usted no querrá ir. Hay razón para que todas las cosas sean como son, y si usted viera con mis ojos y supiera con mi conocimiento, posiblemente entendería mejor.
Necesitará, después de su viaje, refrescarse un poco, y arreglar sus cosas, hasta la vista amigo Espero verlo a usted con frecuencia...
" Las orejas apelmazadas, la negra frente apuntando a las estrellas,como los lobos son y no son todo arte."
" Hocico tembloroso, un hábito difícil de romper como no hay. También tú puedes ser un lobo; Pero, si alguna vez deseas convertirte en uno, cuidado con la auténtica carne."
" Te derribará, y romperá tus trágicos colores como un fantasma rompe el mármol; tus heridas cicatrizarán tan deprisa que el agua tendrá celos."
jueves, 2 de abril de 2015
" UN JABONCILLO DE LIENZO "
Lo siento, seguramente te estás aburriendo.
En realidad, no es aburrimiento, pero los problemas pueden solucionarse hablando mucho y fumando poco Prefiero verte en acción intentando resolver esas dificultades y haciendo algo sobre ellos.
¿Los vientos indignados, no han esparcido su incomparable infamia por los países más distantes ?
¿No estás muerto para sus honores, para sus flores, para sus doradas ambiciones? Y una nube densa, lúgubre, ¡limitada ¿no cuelga eternamente entre tus esperanzas y el cielo?
Dicen los orientales que un hombre puede hacer llegar los latidos de su pensamiento si su mundo es
auténtico.
¿Cómo es posible, pues, que tengamos una constitución?
Estamos perdiendo influencia, sólo oye lo que quiere oír. La lealtad ya no es suficiente.....
Sólo gasta el dinero en placeres. Obsequia a su harén con joyas y extravagancias que exceden todos los límites. Jamás escucha al pueblo, y por ello no le interesan. Sin embargo, visita el harén a diario.
¿Es que no se da cuenta del peligro? ¿No percibe lo que está ocurriendo alrededor suyo?
Lo educaron haciéndole creer que es invencible. Hubo un tiempo en que me escuchaba.
Hubo un tiempo en que llevabas ante él a las jóvenes más hermosas del mundo. He oído decir que ahora es su mujer quien lo hace.
Hay quien diría que has sobrevalorado la fuerza de los revolucionarios a fin de proteger tu propia
incompetencia.
¿Qué derecho tenemos a hacer lo que estamos haciendo? La respuesta estaba clara en la mirada.
Entonces, nos preocuparemos de derechos después de la revolución. Y, ahora, ven. Tengo la ropa de un gitano para que te la pongas.
En realidad, no es aburrimiento, pero los problemas pueden solucionarse hablando mucho y fumando poco Prefiero verte en acción intentando resolver esas dificultades y haciendo algo sobre ellos.
¿Los vientos indignados, no han esparcido su incomparable infamia por los países más distantes ?
¿No estás muerto para sus honores, para sus flores, para sus doradas ambiciones? Y una nube densa, lúgubre, ¡limitada ¿no cuelga eternamente entre tus esperanzas y el cielo?
Dicen los orientales que un hombre puede hacer llegar los latidos de su pensamiento si su mundo es
auténtico.
¿Cómo es posible, pues, que tengamos una constitución?
Estamos perdiendo influencia, sólo oye lo que quiere oír. La lealtad ya no es suficiente.....
Sólo gasta el dinero en placeres. Obsequia a su harén con joyas y extravagancias que exceden todos los límites. Jamás escucha al pueblo, y por ello no le interesan. Sin embargo, visita el harén a diario.
¿Es que no se da cuenta del peligro? ¿No percibe lo que está ocurriendo alrededor suyo?
Lo educaron haciéndole creer que es invencible. Hubo un tiempo en que me escuchaba.
Hubo un tiempo en que llevabas ante él a las jóvenes más hermosas del mundo. He oído decir que ahora es su mujer quien lo hace.
Hay quien diría que has sobrevalorado la fuerza de los revolucionarios a fin de proteger tu propia
incompetencia.
¿Qué derecho tenemos a hacer lo que estamos haciendo? La respuesta estaba clara en la mirada.
Entonces, nos preocuparemos de derechos después de la revolución. Y, ahora, ven. Tengo la ropa de un gitano para que te la pongas.
jueves, 26 de marzo de 2015
¿Le gusta ver nacer el sol ?
¿Y
está usted satisfecha del resultado de sus esfuerzos ?
No.
Me atormenta mucho la diferencia que existe entre lo que sueño hacer y lo que
hago. Siempre imagino hacer cosas que me resultan imposibles.
-No del todo. Usted ha
creado una sombra de lo que soñaba. Si no es usted una artista en plena
madurez, al menos lo que ha hecho es extraordinario. Hay
detalles que debe de haber visto en sus sueños... Toma la lámina de marfil pulido que tienes entre tus útiles de dibujo, mezcla tus más puros y delicados colores, elige tus más finos lápices y traza cuidadosamente el rostro más encantador que puedas imaginar. Pero no; ¡alto! Nada de sentimentalismos. Sólo hace falta buen juicio y decisión. Dibuja las líneas armoniosas y gráciles que te imaginas.
¡Ah, está pintando!
Muy bien.
Y sobre la
mesa un poema recientemente publicado, una de aquellas excelentes producciones
que se ofrecían al público.... ¡Nuestra época no es, en ese sentido, tan afortunada! No nos
desalentemos, sin embargo. Sé que la poesía no ha muerto ni el genio se ha
perdido. Así, pues, un día u otro demostrarán
su existencia, presencia y libertad. Como potentes ángeles, se han refugiado
en el cielo, y sonríen ante el triunfo de las almas. No; no está la poesía destruida ni desvanecido el genio....
domingo, 22 de marzo de 2015
" EL CUARTO ROJO "
«Menos mal que he corrido las cortinas», pensaba yo. Y deseaba con todo fervor que no descubriera mi escondite, no lo hubiera encontrado probablemente, ya que su sagacidad no era mucha.
-¿Qué hacías
detrás de la cortina?
-Leer.
-A ver el libro.
Lo cogí de la
ventana y se lo entregué.
Tú no tienes por qué andar con nuestros libros.
Eres inferior a nosotros. Tú no tienes dinero, tu padre no te ha
dejado nada y no tienes derecho a vivir con hijos de personas distinguidas como
nosotros, ni a comer como nosotros, ni a vestir como nosotros.No contesté a estas palabras. No eran nuevas para mí: las estaba oyendo desde que tenía uso de razón. Y sonaban en mis oídos como un estribillo, muy desagradable sí, pero sólo comprensible a medias
El cuarto rojo no solía usarse nunca, a menos que hubiese una extraordinaria afluencia de invitados. Era, sin embargo, uno de los mayores y más majestuosos aposentos de la casa.
Pasé ante el espejo.... Involuntariamente mis ojos fascinados dirigieron una mirada al cristal. Todo parecía en el espejo más frío y más sombrío de lo que era en realidad, y la extraña figurita que, en el rostro lívido y los ojos brillantes de miedo, aparecía en el cristal se me figuraba un espíritu, uno de aquellos seres, entre hadas y duendes,que en las historias se aparecían a los viajeros solitarios.
Comenzaba a acosarme a la superstición. Pero no me dominaba del todo: aún quedaban en mi alma rastros de la energía que me infundiera mi rebeldía reciente
Yo no hacía nada malo, procuraba cumplir todos mis deberes y, sin embargo, se me consideraba fastidioso y travieso y se me reñía siempre, de la mañana a la tarde y de la tarde a la mañana, aunque retorciese el cuello a los pichones, matase las crías de los pavos reales, maltratase a los perros, cogiese las uvas de las parras y arrancase los retoños de las plantas más delicadas del invernadero.
«Es muy injusto»,
decía mi razón, estimulada por una precoz, aunque transitoria energía. Y en mi
interior se forjaba la resolución de librarme de aquella situación de tiranía
intolerable, o bien huyendo de la casa o, si eso no era posible, negándome a
comer y a beber para concluir, muriendo, con tanta tortura.
Durante aquella
inolvidable tarde la consternación reinaba en mi alma, un caos mental en mi
cerebro y una rebeldía violenta en mi corazón. Mis pensamientos y mis
sentimientos se debatían en torno a una pregunta que no lograba contestar:
«¿Por qué he de sufrir así? ¿Por qué me tratan de este modo?
No lo comprendí
claramente hasta pasados muchos años. Yo discordaba con el ambiente, yo no era como
ninguno de los de alli. Me querían tan poco como yo a ellos. No sentían propensión alguna a
simpatizar con un ser que ni en temperamento ni en inclinaciones se les
asemejaba, con un ser que no les era útil ni agradable en nada. Si yo, al
menos, hubiera sido una niña juguetona, guapa, alegre y atrayente, mi tía me
hubiera soportado mejor, sus hijos me hubieran tratado con más cordialidad.
La luz del día
comenzaba a disiparse en el cuarto rojo. Eran más de las cuatro y la tarde se
convertía, rápida, en crepúsculo. Yo oía aullar el viento y batir la lluvia en
las ventanas. Mi cuerpo estaba ya tan frío como una piedra y, no obstante,
cada vez sentía un frío mayor. Todo mi valor de antes se esfumaba. Mi
acostumbrada humillación, las dudas que albergaba sobre mi propio valor, la
habitual depresión de mi ánimo, recuperaban su imperio de siempre a medida que
mi cólera decaía. Todos decían que yo era muy malo, y acaso lo fuese... ¿No
acababa de ocurrírseme la idea de dejarme morir? Eso era un pecado y, además,
¿me sentía en efecto dispuesto a la muerte?
¿Acaso las tumbas situadas bajo el
pavimento de
la iglesia eran un lugar atractivo?
Pensé que bien pudiera
suceder que el espíritu de mi tío, indignado por los padecimientos que se
infligían al hijo de su hermana, surgiese, ya de la tumba de la iglesia, ya
del mundo desconocido en que moraba, y se presentase en aquella habitación
para consolarme. Yo sospechaba que tal posibilidad, muy confortadora en teoría,
debía ser terrible en la realidad
No obstante, ahora
tenía en mis manos aquel libro, tan querido para
mí, y mientras pasaba sus páginas y contemplaba sus maravillosos grabados, todo
lo que hasta entonces me causaba siempre tan infinito placer, me resultaba hoy
turbador y temeroso..
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